miércoles, 8 de junio de 2016

Fortunas y adversidades del máster en Traducción creativa y humanística

Cuando en 2014 acabé el grado en Traducción y Mediación interlingüística en la UV quedé tan hastiada que me propuse no volver a estudiar nada de traducción en esta universidad. Había tenido algunos profesores maravillosos e hice amigos increíbles, pero como no es oro todo lo que reluce, también había habido importantes sombras en los cuatro años de la titulación. Sin embargo, tiendo a tener que tragarme mis palabras y el hecho de que estéis leyendo esto lo manifiesta: volví.

Empecé el máster con ilusión ya que iba a retomar la traducción literaria, mi gran pasión, e iba a hacer algunos pinitos en traducción audiovisual, que era una gran desconocida. Además, el hecho de que fuese un máster interuniversitario me hacía pensar que podía mantener la esperanza de aprender de los mejores y en parte ha sido así. Eso sí, ha habido algunos aspectos que merecen ser mencionados y que son muy mejorables.

Las optativas según la web de la UV
En primer lugar y aunque a mí no me pilló por sorpresa, sé de muchos compañeros que se dejaron encandilar por el plan de estudios del máster y la amplia oferta de asignaturas optativas que aparecía en la web (ver aquí) y se dieron de bruces con la realidad. No sé si será por falta de recursos económicos o de profesionales que impartan las materias, pero las optativas se redujeron notablemente (para muestra, el horario del curso 2015-2016) y, de hecho, en la especialidad de francés solo teníamos dos optativas: Traducción teatral y poética y Literatura y cine.
Importante: Podéis matricularos en las optativas de inglés (o la de italiano) aunque seáis de francés y viceversa. Tenedlo en cuenta, que si no os pasará como a una compañera y a mí misma, que nos matriculamos solo en las optativas de francés y luego no nos dejaron cambiarnos porque en las asignaturas de francés éramos demasiado pocos.

Tras este pequeño aviso introductorio, os comento brevemente lo que ha sido mi experiencia en las distintas asignaturas del máster y quedo a vuestra disposición por correo o redes sociales (Twitter y Facebook) si queréis más detalles, que tampoco quiero agobiaros demasiado por aquí.

En general, la parte teórica, que fueron los dos primeros meses del máster, me pareció un retorno a primero-segundo de grado, aunque hay cosas que no había dado y otras que había olvidado. Entiendo sin embargo su función unificadora, ya que hay perfiles muy distintos entre los estudiantes, aunque sí es cierto que unos cuantos veníamos del grado en Traducción.

- Deontología y práctica profesional ha sido una asignatura útil, aunque se quedó corta por el hecho de tener cuatro profesores y solo seis semanas de clase. Carlos Hernández nos dio la parte más teórica, con la ética y deontología del traductor, que os sonará en algunos casos a la Traductología del grado. José Santaemilia nos ha dado unas clases con contenidos más prácticos, como las salidas profesionales y qué formularios rellenar en Hacienda y la Seguridad Social si nos queremos establecer como autónomos. Dora Sales nos dio dos clases sobre documentación y lo hizo de forma tan amena que nos supo a poco. Por último, Anabel Borja nos habló de la fiscalidad y nos proporcionó documentos útiles si queremos ser autónomos o crear una empresa.

- Enfoques teóricos en los estudios de traducción ha sido dos asignaturas en una, ya que aunque los dos profesores vienen del campo de la Lingüística, los contenidos eran totalmente independientes. Pese a todo, me ha gustado. Ángel López nos dio lingüística, sobre todo neurolingüística, que es su tema de especialidad. Montserrat Veyrat nos habló de las teorías de la traducción y cómo se complementan entre ellas.
Como complemento a esta asignatura, en noviembre tuvimos, en el marco del Simposio de lexicografía que se celebró en la UV, la suerte de contar con la intervención de algunos especialistas, como Francisco Moreno-Fernández, director del observatorio de lengua española en la Universidad de Harvard.

- Análisis discursivo aplicado a la traducción ha sido otro caso de dos asignaturas en una. Daniel Jorques nos habló de temas de prensa y cómo puede afectar al trabajo del traductor. Por otra parte, Isabel García Izquierdo se centró en las corrientes de traducción que tienen en cuenta los enfoques textuales y, lamentablemente, no tuvimos tiempo para abordar todo el temario.

- Corrección y edición de textos ha sido una de mis asignaturas preferidas, ya que hemos ido elaborando un dosier con distintas cuestiones de corrección que si bien parecían simples (acentuación, género y número), luego provocaron muchos debates. Además, en la última sesión nos enfrentamos a una corrección de galeradas, algo totalmente nuevo para mí. El profesor es Enric Serra, director del máster, que es bastante accesible.

Para que nadie se asuste, os prevengo desde ya: en la mayoría de casos, no hay exámenes sino trabajos.

Cuando pasó la Navidad (literalmente, la primera clase fue el 7 de enero), llegó la parte práctica, en la que el grupo se separó por especialidades, en este caso, inglés y francés. Personalmente, como estaba en el itinerario de francés, de repente me sentí «sola»: solo éramos cinco y acabamos siendo aún menos, mientras que en inglés eran más de treinta. La verdad, no sé cómo pueden mantener una especialidad con un número tan bajo de matriculados, pero no me quejo, así todos podíamos participar tanto como quisiésemos.
Mejor me dejo de tonterías y comento las asignaturas.

- Análisis de textos literarios y audiovisuales ha sido, de nuevo, una asignatura dos por uno. La parte de audiovisuales nos la dio Adela Cortijo, quien a través de las escenas que nos proyectó, nos enseñó a diferenciar los distintos tipos de plano en cine entre otras cuestiones, aunque reconozco que si no entiendes demasiado de cine igual te pierdes un poco y tienes que repasar más en casa (o esa es mi sensación después de las clases). La parte de textos literarios, por otro lado, corrió a cargo de Domingo Pujante y consistió en el análisis, traducción y comentario de relatos cortos en francés.

- Traducción de géneros narrativos para jóvenes y niños me ha hecho ver de otra forma este tipo de literatura. Ana Monleón fue la encargada de impartirnos estas clases, en las que analizamos y tradujimos cuentos destinados a distintas edades y también nos introdujimos en la literatura de culturas africanas, menos habituales pero igualmente interesantes. A título personal, debo decir que aunque la asignatura no es lo que esperaba, la profesora es tan agradable y cercana a los alumnos que acabé disfrutando como una enana.

- Traducción de géneros narrativos para adultos me ha encantado y lamento no ser muy objetiva. El profesor ha sido Ignacio Ramos y nos ha hecho esforzarnos para encontrar una respuesta a cada por qué. Hemos analizado fragmentos de obras de los siglos XIX y XX, de autores como Verne y Maupassant y la metodología de trabajo era la presentación de un fragmento elegido por el profesor por parte de cada alumno. Teníamos que introducir el fragmento en el contexto en el que se enmarcaba, traducirlo y justificar cada decisión de esta traducción, lo que nos hizo darle muchas vueltas a la cabeza pero aprendimos mucho.

Estudio de doblaje de la UJI
- Traducción para doblaje me hizo no volver a ver el doblaje de la misma forma. Se ha encargado de enseñarnos Rosa Agost y creo que nunca podré agradecerle lo suficiente todo lo que se ha involucrado con nosotros. Ha sido una asignatura muy práctica en la que tuvimos que traducir y ajustar fragmentos de series de dibujos animados, de un documental, de una serie para adolescentes y de una película. Cada uno de estos ejercicios estuvo lleno de retos, con Rosa además comentamos los errores que habíamos tenido y en la última sesión nos fuimos al estudio de doblaje de la UJI. De acuerdo, tuvimos que desplazarnos a Castellón, pero fue muy divertido y, además, nos dimos cuenta de la importancia de un buen ajuste cuando tratamos de poner voz a los personajes con nuestras traducciones.

- Traducción para subtitulado, por su parte, nos ha servido para ser sintéticos. Con Pedro Mogorrón, profesor de la UA, hemos subtitulado algunos vídeos del francés al español y viceversa, lo que nos ha obligado a ser creativos en las dos lenguas. Hemos trabajado principalmente con el Subtitle Workshop aunque también hemos utilizado el AegiSub y, al final, cada alumno seguía con la herramienta con la que se sentía más cómodo. Aquí nos hemos dado cuenta de la importancia de tener un laboratorio de idiomas que funcione bien y que, pese a que los informáticos lo han intentado, la rebelión de las máquinas es muy molesta.

Como antes he comentado, también teníamos que elegir dos optativas de entre la lista. Os cuento cómo me ha ido con las dos que he cursado:

- Literatura y cine nos la han dado entre Adela Cortijo y Ana Monleón. Adela se ha encargado de la parte más audiovisual y Ana se ha centrado en la comparación entre la obra literaria y la fílmica, que además era lo que después se nos pedía a los alumnos. En cierta parte era una asignatura complementaria de Análisis de textos literarios y audiovisuales y, una vez más, me ha lastrado no tener demasiada cultura cinematográfica, ya que sentía que me perdía cosas importantes. Es más, en un primer momento quise cambiarme de optativa, pero no pude por las razones que he dicho al principio: éramos demasiado pocos.

- Traducción poética y teatral me ha gustado porque me ha hecho acercarme a géneros literarios que no conozco tanto como la narrativa. Además, éramos dos alumnas y la sensación de clase particular estaba más presente que nunca. En la parte de poética hemos tenido a Evelio Miñano y aquí, aunque he salido bien parada en las traducciones, me he dado cuenta de la importancia de conocer la literatura de la lengua de partida, en este caso la poesía. Domingo Pujante, por su lado, nos ha impartido traducción teatral, que ha sido una continuación de su parte de Análisis literarios y audiovisuales y me permitió reencontrarme con L'hiver sous la table, una obra de la que trabajamos algunos aspectos en cuarto de grado.

Por último, en mi caso he elegido el itinerario investigador, así que he tenido algunas sesiones que servían de introducción a una tesis doctoral con algunos de los profesores del máster. Ha habido ocasiones en las que me sentido abrumada por la envergadura de una tesis y otras en las que he sentido que estaba aprendiendo sin parar. Estas sesiones también nos han servido para guiarnos en el trabajo final de máster (TFM), que para los estudiantes de este itinerario consiste en un trabajo de investigación.

En resumen, esta es una breve síntesis de lo que han dado de sí los algo más de seis meses del máster. Me han servido para formarme en algunos campos que no conocía, pero me ha dado la sensación de que al tratarse de un curso que quería aunar traducción literaria y audiovisual, al final se ha quedado corto en los dos aspectos.
Personalmente he quedado bastante contenta, aunque hay cosas que se podían haber hecho mejor y me consta que mis compañeros de inglés están algo menos satisfechos.

martes, 10 de noviembre de 2015

Desde la barrera: traductores en la sombra

Estos días he empezado el máster de traducción de la UV y, entre lo que hemos visto en clase, ha habido un artículo que debatimos: «Un secreto bien guardado», publicado en el año 2000 en el Translation Journal por Daniela Camozzi y Daniela Rodrigues Gesualdi.

En este artículo se comentaba la posibilidad de que parte de la «culpa» de la invisibilidad del traductor se debiese a la preferencia de este por no hacerse de notar. Una compañera discrepó y argumentó sus razones, pero creo que depende mucho del carácter de la persona que traduce y, en mi caso, sí estoy de acuerdo con tal enunciado. Así que, ya que en aquel momento se me quedaron cosas en el tintero, qué mejor que utilizar mi blog para explayarme y quedarme a gusto.

Recuerdo que cuando me hablaron del oficio de traductor, una de las razones por las que me encandiló fue por la típica imagen romántica: un artista de las letras que traduce libros con la ayuda de sus valiosos (e incontables) diccionarios. Años después, sé que los ordenadores son nuestros amigos, que existen los espacios de trabajo colaborativo y, sobre todo, que la traducción va mucho más allá de la literaria.

Eso sí, que lo sepa no quiere decir que me resigne a dejar pasar mi sueño de adolescencia. Sigo queriendo traducir literatura, novela si ya nos ponemos exquisitos y, para qué mentir, también fantaseo con horas y horas recluida con los diccionarios. Aunque, bueno, los acepto tanto en papel como en versión electrónica. Todo esto se debe en cierta parte a mi carácter, que coincide con el del traductor mencionado en el artículo objeto de debate.

Para mí, desde siempre, ponerme frente a otros ha supuesto todo un reto; recuerdo cómo me temblaban las piernas la primera vez que expuse frente a mis compañeros (y los conocía de toda la vida), lo mal que lo pasé en mi primer día como auxiliar de conversación, ya que en este caso me temblaba la voz y... en definitiva, en cualquier situación en la que no me pueda refugiar en un escrito. Es más, si lo puedo evitar, no llamo por teléfono y escribo mensajes de texto. Así pues, como imaginaréis, cuando me hablaron de la traducción por primera vez, creí que había encontrado la horma de mi zapato y, en consecuencia, lo pasé bastante mal durante las clases de interpretación.

En resumen, sí, la invisibilidad es algo que busco y con lo que me siento cómoda. Y vosotros, lectores, ¿qué pensáis? ¿Hasta qué punto queréis ser (in)visibles?

miércoles, 15 de julio de 2015

Balance de un año de «aislamiento»

Hace algo más un año que decidí alejarme de la traductosfera en las redes sociales, blog mediante.

Necesitaba desconectar del incesante bombardeo de información y, por qué no decirlo, hipocresía que a golpe de sarcasmo y comentarios hirientes se hacía con el mando aquí y allá. Con eso no quiero meter a todo el mundo en el mismo saco, las generalizaciones no son lo mío, pero esta actitud me estaba pasando factura.
Por otra parte y ligado a lo anterior, veía en algunos la incesante necesidad de 'trepar' y, qué queréis que os diga, a mí las plantas me gustan en el jardín, así que me desvinculé de todo este ambiente.
Finalmente y no por ello menos importante, con el trabajo final de grado recién presentado y la incertidumbre con respecto a mi futuro en mente, prefería buscar en otra parte mi propio camino.

En este tiempo, quizás está un poco feo que lo diga, pero no he echado de menos la atmósfera de infoxicación de Facebook y Twitter, con los dedos de las manos puedo contar las entradas de blog que he leído y, en general, he constatado que vivir en un mundo al margen de la antedicha traductosfera me es totalmente plausible.
Ahora es posible que os preguntéis qué narices hago aquí después de lo que acabo de escribir, pero es que también tengo razones para volver y no voy a morder la mano de quien me da de comer. Como igual os imagináis, dudo mucho que vuelva a los niveles de actividad que un día alcancé, principalmente porque la información que comparta será la que previamente haya leído y mi tiempo es limitado. Además, no soy demasiado amiga de los gestores de cuentas, por útiles que puedan resultar.

A esta entrada le he puesto el título de «balance» y hasta ahora solo he tocado la superficie. Para ser un poco más sinceros, también diré que otra de las razones para desconectar ha sido que durante siete meses me he dedicado a algo que poco tiene que ver con la traducción y que tantos otros han hecho antes que yo: he sido auxiliar de conversación en Flers, una pequeña ciudad en el corazón de la Baja Normandía.
En realidad, me ha aportado una visión más cercana de la cultura francesa que el Erasmus, ya que el número de extranjeros era muy reducido y he practicado más francés que nunca antes, algo que indirectamente sí me resultará útil en traducción para el futuro.
Pero, claro, los siete meses se terminaron y tras consultarlo con la almohada, el curso que viene volveré de lleno a mi rama preferida de la traducción: he hecho la preinscripción para el máster en Traducción creativa y humanística de la UV, donde cursaré todas las asignaturas de literaria que me sea posible. ¿Qué vendrá después? El tiempo lo dirá.

Por último, que me imagino que ya estaréis hartos de que os cuente mi vida, quería daros las gracias por haber mantenido vivo el blog y el Facebook del blog con vuestros comentarios y mensajes. Es realmente estimulante ver que el trabajo más o menos constante que he ido compartiendo no ha caído en saco roto y aún más que tenéis en cuenta mis palabras. Gracias de nuevo, de corazón.

Saludos y hasta la próxima.

Servidora en Flers