domingo, 13 de noviembre de 2011

¿Por y para qué estudio Traducción?

Para no variar un poco, empiezo la casa por el tejado y la termino por los cimientos o, lo que es lo mismo, explico por qué elegí estudiar Traducción muchos meses después de crear un blog cuya finalidad principal era hablar sobre qué significa esta titulación para mí y cómo va influyendo en mi día a día.
Soy así, qué se le va a hacer... el camino recto era demasiado fácil.

Empiezo con un poco de historia:
A mí de pequeña no me gustaban las letras. Encontraba aburrido y monótono tener que estudiar textos o lo que fuera en lugar de hacer los siempre emocionantes problemas de matemáticas. Detestaba la parte de Historia de Conocimiento del Medio y adoraba la que versaba sobre las Ciencias Naturales.


Luego llegó la ESO. En el primer curso se produjo una revolución: tuve una profesora de Matemáticas que me hizo aborrecer todo lo que hasta ese momento había amado (hecho que se agravó en segundo, curso en el que ya terminé por ir a mi aire en esas clases) y, a cambio, una profesora de Lengua y Literatura española que realmente hizo que me volcara en su asignatura, fue la base de todo. Además, ese año comencé a estudiar Francés y decir que me enamoré de la lengua es quedarse cortos (eso por no nombrar que fue la primera vez en la que sentí que mi dificultad para pronunciar la "r" fuerte me concedía alguna buena noticia... la "r" francesa me salía sin esfuerzo).

Durante los cuatro años que duró la ESO me planteé numerosas salidas profesionales, pero ya siempre centradas en los estudios humanísticos (a excepción de cuando dudé si meterme al bachillerato artístico, me encantaban las asignaturas de Música y Educación Plástica y Visual). En un principio pensé en estudiar alguna Filología y la primera que pasó por mi cabeza fue la Eslava, me encantan las lenguas eslavas y aún hoy es una opción que no he descartado. Luego, ya en tercero de la ESO, no recuerdo cómo, me hablaron de la Traducción como carrera y desde el momento en el que tuve conocimiento de ello, supe que era lo que quería estudiar.

¿Por qué? Porque suponía aunar mi interés por las lenguas (especialmente por el francés, como acabé haciendo) y, al mismo tiempo, no hacer algo totalmente teórico o que me condujera exclusivamente al mundo de la enseñanza. Era mi sueño, lo que he perseguido desde entonces.

Contrariando a los que me recomendaban que me dedicara a las ciencias (¿Por qué se empeñan en decir que si alguien es bueno en ciencias tiene que dedicarse a ellas aunque no le gusten? ¿Que acaso son las letras la opción para los "perdedores"?), me fui a la rama más pura de las letras: Latín y Griego eran mis asignaturas de cabecera junto a la Historia que compartíamos con los de Ciencias Sociales. Amé las lenguas clásicas (y acabé hasta las narices de Griego en alguna ocasión, aunque esto se debe a una serie de circunstancias que no procede enumerar) y adoré traducir del latín, como también del francés cuando lo hacíamos en clase.

Después de terminar el bachillerato llegó el momento de decidir definitivamente el futuro. Que iba a estudiar Traducción era algo que tenía muy claro, pero ¿dónde? En mi mente se barajaron las opciones de Castellón y Valencia (aunque realmente quería Alicante, pero mis padres no estaban dispuestos a dejarme ir allí), y la comodidad de tener la universidad al lado de casa hizo que me decidiera por Valencia.

Sobra decir que me he arrepentido en numerosas ocasiones (salvo por un aspecto, que al final es muy importante: los AMIGOS que allí he encontrado). No me gustaron la gran mayoría de las asignaturas de primero (teoría pura y dura que, muchas veces, ni tenía que ver con la traducción como disciplina), pero también me llevé alguna buena sorpresa, tampoco sería justo que no lo dijera (le estoy agradecida a Normativa del español por enseñarme a escribir y a TIC por ponerme en contacto con el mundo real de la Traducción tanto a nivel de programas como a nivel personal).

Parecerá que después de tantas líneas he olvidado la mitad del título de esta entrada... pues no.
¿Para qué? Dicho de otra manera, ¿qué quiero hacer? Muy bien, lo diré: soy una soñadora y quizá idealista, pero mi verdadero sueño es encontrar un puesto que me permita desempeñar la función de traductora literaria. Es lo que pensé cuando conocí la existencia de esta carrera y la razón por la que, pese a todo, sigo empeñándome día a día en seguirla. No soy típica y lo hago mal (no he leído un libro entero en versión original en mi vida), pero lucharé por conseguirlo.

Y, con esto, doy por terminada la entrada. Este es el principio del final (o el final del principio, a gusto del lector lo dejo).

Espero no haber sido muy pesada. Un saludo :)

7 comentarios:

  1. ¡Magnífica entrada, Sandra!
    Lo más importante es que seguro que es muy inspiradora para muchos y manifiesta que cada uno hemos llegado a la profesión de una forma distinta, pero siempre vocacional. Y, para terminar, creo que lo que más me ha gustado es que sueñes con algo con tanta ilusión, porque sólo así es como los sueños se hacen realidad. Si trabajas duro, llegarás a ser una estupenda traductora literaria (que parece ser un perfil un poco abandonado últimamente) y... ¡no lo haces mal! Es que aún te queda un puntito de mentalización... ¡ommmm!
    ¡Un abrazo y voy rauda y veloz a compartirte con el mundo!
    Eugenia

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  2. ¡Muchísimas gracias, Eugenia!
    Realmente me ha gustado ver tu comentario, hace que aún tenga más ganas de continuar (y que vaya intentando mentalizarme día a día :D).
    Un abrazo lleno de agradecimiento :)

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  3. Se nota que la escogiste porque te llamaba, porque era algo que te llenaba y te gustaba. Me alegro muchísimo por ello :)

    Un besazo y suerte con la carrera^^

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  4. Sí, y afortunadamente, tras un año decepcionante, le he cogido cariño.

    Gracias, manita. Un beso :)

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  5. Vaya.... con que francés, ¿eh? :) Pues mola :D
    Me ha gustado tu historia ^^

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  6. Sí, francés :)
    Gracias por leerme, me alegro de que te haya gustado ^^

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  7. Gracias por escribir esto, de corazón, gracias. Me he sentido muy identificada en todo lo que contabas. Yo estoy en 2º de Bachiller este año y quiero hacer Traducción, seguramente me iré a Castellón y lo cierto es que a mí también me encantaría poder ser Traductora Literaria o incluso de cine o televisión. Creo que sería mi sueño :'')

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