lunes, 24 de marzo de 2014

El primer blog

Quizá los que llegáis hoy a esta página os sorprendáis al descubrir que el título de esta entrada no hace referencia a ningún blog que haya decidido comenzar a escribir. En su lugar os voy a hablar del primer blog escrito por una traductora que conocí y, en cierto modo, uno de los que más disfruto leyendo aunque solo haya comentado una vez por allí.

Como ahora habréis intuido, esta va a ser una entrada personal, más basada en la sucesión de casualidades en mi corta historia traductológica que otra cosa. Así que podéis cerrar la pestaña sin remordimientos, hoy no vais a aprender nada nuevo.
Para quienes hayáis decidido quedaros, os cuento sin más dilación cuál fue ese blog y la pequeña historia que me llevó a descubrirlo.

El laberinto de las ideas
Al igual que comenté en la primera entrada del blog de Lara (a.k.a. @melancomica), debo admitir que me encantan los laberintos. O no, en realidad me pone nerviosa no saber qué va a suceder. En todo caso, solo sé que me fascinan desde hace tanto que no sé cuánto.
Fue esta fascinación la que desencadenó la historia que me llevó por primera vez al laberinto de las ideas, una historia que comienza con rabia contenida: estaba acabando la ESO y había creado un foro homónimo al blog del que hoy os hablo. Fruto de la casualidad más pura, os lo aseguro. Sin embargo, este foro del que os hablo apenas tenía una decena de inscritos y quise crear un blog para darle difusión... ¡y no pude! Alguien ya había registrado el nombre con el que pretendía llamar a mi bitácora.

Con bastante rabia, como ya os contaba, quise saber quién me había "usurpado" el nombre y, para mi sorpresa, me topé con un espacio donde escribía (y escribe) una traductora literaria, Noemí Risco. Creo que a estas alturas cualquiera que me haya leído un tiempo sabrá la ilusión que me hizo: estaba leyendo a alguien que hacía profesionalmente el trabajo de mis sueños, porque en aquel entonces ya sabía qué era a lo que quiero dedicar mi vida.
¡Qué feliz casualidad! Toda la rabia se disipó de repente y el blog pasó inmediatamente a mi lista de marcadores y al blogroll de mi (esta vez sí) primer blog, donde aún sigue.

Así que hoy, más de seis años después, quería agradecerle a Noemí o al destino o a quien sea el momento que hizo que descubriera una faceta más real de la traducción. Al final todo es un laberinto y acabamos encontrándonos en el camino.

Gracias por leerme pese a la nula regularidad de mis entradas y al escaso contenido e interés de las mismas. Un abrazo.

Nos vemos en el laberinto.

P.D. : Por si a alguien le pica la curiosidad: el foro citado en la entrada murió al poco tiempo, aunque nunca he tenido el valor de borrarlo del todo.


4 comentarios:

  1. Y yo me acuerdo de esa etapa del foro en cuestión. Vaya si ha llovido desde entonces... La de años que hace que nos conocemos, por cierto.

    ¡Besos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Desde principios de 2008... casi na'.
      Gracias por estar ahí siempre (y dentro de poco un ahí más físico que de costumbre).

      ¡Besos!

      Eliminar
  2. ¡Oh, Sandra! Me he topado con esta entrada por casualidad, como tú te topaste con mi Laberinto, y me ha encantado.
    Gracias por leerme y me alegro de que se disipara esa rabia al ver quién estaba tras ese Laberinto de Ideas :)
    Noemí.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Qué ilusión me ha hecho leer tu comentario (también tu tuit, pero a ese ya he respondido)!
      ¿Cómo no iba a disiparse la rabia? En todo caso me alegré muchísimo de que fueras tú quien hubiera puesto un nombre así a un blog. :)

      Eliminar