miércoles, 15 de julio de 2015

Balance de un año de «aislamiento»

Hace algo más un año que decidí alejarme de la traductosfera en las redes sociales, blog mediante.

Necesitaba desconectar del incesante bombardeo de información y, por qué no decirlo, hipocresía que a golpe de sarcasmo y comentarios hirientes se hacía con el mando aquí y allá. Con eso no quiero meter a todo el mundo en el mismo saco, las generalizaciones no son lo mío, pero esta actitud me estaba pasando factura.
Por otra parte y ligado a lo anterior, veía en algunos la incesante necesidad de 'trepar' y, qué queréis que os diga, a mí las plantas me gustan en el jardín, así que me desvinculé de todo este ambiente.
Finalmente y no por ello menos importante, con el trabajo final de grado recién presentado y la incertidumbre con respecto a mi futuro en mente, prefería buscar en otra parte mi propio camino.

En este tiempo, quizás está un poco feo que lo diga, pero no he echado de menos la atmósfera de infoxicación de Facebook y Twitter, con los dedos de las manos puedo contar las entradas de blog que he leído y, en general, he constatado que vivir en un mundo al margen de la antedicha traductosfera me es totalmente plausible.
Ahora es posible que os preguntéis qué narices hago aquí después de lo que acabo de escribir, pero es que también tengo razones para volver y no voy a morder la mano de quien me da de comer. Como igual os imagináis, dudo mucho que vuelva a los niveles de actividad que un día alcancé, principalmente porque la información que comparta será la que previamente haya leído y mi tiempo es limitado. Además, no soy demasiado amiga de los gestores de cuentas, por útiles que puedan resultar.

A esta entrada le he puesto el título de «balance» y hasta ahora solo he tocado la superficie. Para ser un poco más sinceros, también diré que otra de las razones para desconectar ha sido que durante siete meses me he dedicado a algo que poco tiene que ver con la traducción y que tantos otros han hecho antes que yo: he sido auxiliar de conversación en Flers, una pequeña ciudad en el corazón de la Baja Normandía.
En realidad, me ha aportado una visión más cercana de la cultura francesa que el Erasmus, ya que el número de extranjeros era muy reducido y he practicado más francés que nunca antes, algo que indirectamente sí me resultará útil en traducción para el futuro.
Pero, claro, los siete meses se terminaron y tras consultarlo con la almohada, el curso que viene volveré de lleno a mi rama preferida de la traducción: he hecho la preinscripción para el máster en Traducción creativa y humanística de la UV, donde cursaré todas las asignaturas de literaria que me sea posible. ¿Qué vendrá después? El tiempo lo dirá.

Por último, que me imagino que ya estaréis hartos de que os cuente mi vida, quería daros las gracias por haber mantenido vivo el blog y el Facebook del blog con vuestros comentarios y mensajes. Es realmente estimulante ver que el trabajo más o menos constante que he ido compartiendo no ha caído en saco roto y aún más que tenéis en cuenta mis palabras. Gracias de nuevo, de corazón.

Saludos y hasta la próxima.

Servidora en Flers

1 comentario:

  1. ¡Hola, Sandra! Te fuiste en el momento más adecuado, porque desde luego que la cosa se puso fea y, por qué no decirlo, triste. Lo es, es triste que haya quien tenga que dar la espalda a su sector por trols y demás incomodidades de las redes. Has hecho bien, y además así te has dado cuenta de que tampoco es imprescindible estar ahí ;)

    Un abrazo.

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